Desarraigo del mundo y de si mismo.
Hay señales oprimidas en cada ser
Que no escapan, temor a ser pasado.
Quiero que salga mi signo y se lleve mi adiós,
No sentir eco reflejarse en el vacío.
Los espectros se cruzan en las calles,
y tanto silencio ya no puede eludirse.
Es peor que ley de hielo: es renuncia.
Cuando todo se olvida en donde todos se pierden,
a nadie le importa que sea el concreto quién nos cuaje.
